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Mie, 20 Sep 2006 9:45 pm
En las primeras horas de la mañana del 11 de septiembre de 1.973, día del derrocamiento sangriento del gobierno de la Unidad Popular en Chile y trágica muerte de su máximo líder, el presidente Salvador Allende, se desarrolló un diálogo asqueroso y macabro entre dos de los autores intelectuales mayores de la sublevación, el General Augusto Pinochet y el Vicealmirante Patricio Carvajal, el cual bien vale la pena recordarlo en esta hora de cambios sustantivos y promisorios para los pueblos de todo el Continente, pues los términos de su desarrollo son tan espeluznantes que a muchos les resultará hasta increíble, pero que corresponde a una realidad muy cierta y aun cuando dudamos que algo equivalente pudiera repetirse en esta América que ha despertado y le ha dicho basta a sus opresores, estamos muy seguros que éstos buscarán todas las vías posibles para torcer el rumbo que llevamos y no hay mejor opción para ellos que intentar reeditar esos hechos como única garantía que tienen de impedir que sus políticas neoliberales y depredadoras colapsen de forma definitiva.
De allí que ir al rescate de la memoria desempolvando de los anaqueles de las bibliotecas este tipo de eventos, es una necesidad de todos los días como buena estrategia para impedir que hechos como esos vuelvan a ocurrir.
Veamos los fragmentos de ese diálogo entre Pinochet y Carvajal :
Pinochet : “Yo tengo la impresión de que el señor civil (se refería a Allende) se arrancó en las tanquetas. Y Mendoza (otros de los gorilas golpistas), ¿no tiene contacto con él?”
Carvajal :“No, pero en las tanquetas no huyó. Las tanquetas se habían ido antes y yo posteriormente en persona hablé por teléfono con él… y lo he intimado a la rendición en nombre de los Comandantes en Jefe y (...) el huevón contestó con una serie de garabatos".
Pinochet :“Conforme, conforme. Entonces hay que impedir la salida; si sale, hay que tomarlo preso.”
Carvajal : “Y también hablé posteriormente con el edecán naval, quien me confirmó que Allende está en la Moneda.”
Pinochet : “Entonces hay que estar listos para actuar sobre él. ¡Más vale matar la perra y se acaba la leva!”
Se despiden y pocos minutos después retoman el diálogo:
Pinochet :“Patricio, aquí te habla Augusto. Dime, el señor Altamirano y el señor este otro, Enríquez (se refiere al dirigente del MIR, Miguel), el otro señor Palestrano (diputado aguerrido del partido socialista) y todos estos gallos, ¿dónde están metidos? ¿Los han encontrado o están fondeados?”
Carvajal :“No tengo informaciones de donde se encuentran.”
Pinochet :“Es conveniente darle la información al servicio de inteligencia de las tres instituciones para que los ubiquen y los tomen presos. Estos gallos deben estar fondeados, son verdaderas culebras.”
Carvajal :“Conforme, conforme. El comandante Badiola está en contacto con la Moneda… Le va a transmitir este último ofrecimiento de rendición. Me acaban de informar que habría intención de parlamentar.”
Pinochet : “Tiene que ir (Allende) al Ministerio con una pequeña cantidad de gente. ¡A las once en punto se bombardea!".
Carvajal :“Ellos está ofreciendo parlamentar.”
Pinochet :“¡Rendición incondicional! ¡Nada de parlamentar, rendición incondicional!
Carvajal :“Muy bien, conforme. Rendición incondicional en que lo toman preso, ofreciéndole nada más que respetar la vida, digamos…”
Pinochet :“La vida y su integridad física y enseguida se lo va a despachar para otra parte.”
Carvajal: “Conforme. O sea que se mantiene el ofrecimiento de sacarlo del país.”
Pinochet: “Se mantiene el ofrecimiento de sacarlo del país… Y el avión se cae, viejo, cuando vaya volando.”
Suspenden la conversación y la retoman luego de breves minutos:
Pinochet: “Patricio, muy conforme con toque de queda, muy conforme con Estado de Sitio, pero hay que agregar algo. Se va a aplicar Ley Marcial a toda persona que sea sorprendida con armas o explosivos. Van a ser fusilados de inmediato, sin esperar juicios.”
Carvajal: “Conforme. Ley Marcial. Estado de Sitio. Toque de queda. Y a todo el que se le sorprenda con armas o explosivos serán ejecutados de inmediato.”
Pinochet: “¡Están ganando tiempo! ¡No acepten ningún parlamento! ¡Parlamento es diálogo! ¡No podemos aparecer con debilidad de carácter aceptando un plazo de parlamento a esta gente, porque no podemos nosotros aceptar plazos ni parlamentos que signifiquen diálogo, significan debilidad! ¡Todo ese montón de jetones que hay ahí, al señor Tohá, al otro señor Almeyda (ambos ministros de Allende), a todos esos mugrientos que estaban por arruinar al país deben pescarlos presos y al avión que tienes dispuesto tú! ¡Y sin ropa, con lo que tienen, para afuera!”
Carvajal: “Me han dicho que espere un momento para convencer al Presidente.”
Pinochet: “¡Negativo!”
Se interrumpe la conversación y luego de transcurridos algunas muy pocas horas, se reanuda:
Carvajal: “Gustavo (Mendoza) y Augusto…Hay una información del personal de la Escuela de Infantería que está dentro de la Moneda. Por la posibilidad de interferencias, la voy a transmitir en inglés: They say that Allende committed suicide… is dead now. ¿Dígame si entienden?”
Pinochet: “Entendido.”
Carvajal: “Augusto, respecto del avión para la familia, no tendría urgencia entonces esa medida.”
Pinochet: “¡Que lo metan en un cajón y lo embarquen en un avión, viejo, junto con la familia! ¡Que el entierro lo hagan en otra parte, en Cuba? ¡Si no, va a haber más pelota pa’l entierro! ¡Si éste hasta para morir tuvo problemas!”
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Mie, 20 Sep 2006 9:55 pm
Testimonio de Beatriz, hija de Salvador Allende
Chile Vive
11 de setiembre de 1973
Nunca Beatriz Allende había tenido que enfrentar a una multitud como la que la escuchó y aplaudió ese día en la Plaza de la Revolución. Fidel tuvo que arreglar los micrófonos, demasiado altos para ella. Sólo en muy breves instantes su voz se quebró, en un momento giró la cara y el Comandante Fidel Castro le entregó un gesto de solidario aliento y le dijo: «Vas bien. Un poco más despacio. »
La narración de Beatriz, que a pocas horas de los sucesos habló ante más de un millón de personas de su padre asesinado, es un ejemplo hasta en su estilo: sobrio, distanciado, donde una militante revolucionaria habla de su padre como de otro militante, únicamente refiriéndose al «compañero presidente». Beatriz Allende dijo textualmente:
No vengo a pronunciar un discurso, vengo sencillamente a decirle a este pueblo solidario y fraterno cómo fueron las horas que vivimos en el Palacio de la Moneda en la mañana del día 11 de septiembre.
Vengo a decirles a ustedes cuál fue la actitud, cuál fue la acción y cuál fue el pensamiento del compañero presidente Salvador Allende bajo el ataque de los militares traidores y fascistas.
El pueblo cubano, desde luego, conoce la realidad, pero en muchos otros países la campaña de mentiras levantadas por la junta fascista y secundada por las agencias del imperialismo norteamericano pretende correr una cortina sobre los hechos que ocurrieron en La Moneda, trinchera de combate del presidente Allende.
Vengo a ratificarles que el presidente de Chile combatió hasta el final con el arma en la mano. Que defendió hasta el último aliento el mandato que su pueblo le había entregado, que era la causa de la revolución chilena, la causa del socialismo.
El presidente Salvador Allende cayó bajo las balas enemigas como un soldado de la revolución, sin claudicaciones de ningún tipo, con la absoluta confianza, con el optimismo de quien sabe que el pueblo de Chile se sobrepondría a cualquier revés y que lucharía sin tregua hasta conquistar la victoria definitiva.
El cayó con invariable confianza en la fuerza de su pueblo, con plena conciencia del significado histórico que habría de tener su actitud al defender con su vida la causa de los trabajadores y de los humildes de su patria.
Pero hay algo más: Cuba y Fidel estuvieron presentes en sus palabras y en su corazón en aquellos instantes difíciles. Fuimos testigos de su lealtad hasta la muerte, de los lazos de profundo afecto que lo ataban a este pueblo, a su revolución y a su comandante en jefe, Fidel Castro.
Prácticamente todo el último mes que precedió al golpe del 11 de septiembre lo vivimos en guardia permanente. Apenas pasaba un día sin que surgieran rumores de alzamientos militares y de golpes de estado.
Esa mañana del martes 11 recibimos noticias inquietantes y supimos que el presidente Allende muy temprano había marchado hacia Palacio. Hacia allá nos dirigimos aún sin conocer la magnitud de lo que estaba ocurriendo.
Fue sólo en el trayecto hacia La Moneda, al tener que sortear en varias oportunidades las barreras de Carabineros, quienes en franca actitud hostil impedían el paso hacia la casa de gobierno, lo que nos hizo comprender la gravedad de la situación.
Logramos llegar a La Moneda aproximadamente faltando diez minutos para las nueve. En su interior estaba la guardia normal de Carabineros, los cuales tenían a su cargo la protección de Palacio. No obstante, antes de entrar al edificio habíamos visto a carabineros de los alrededores en plan de rendición o de plegarse al golpe.
En La Moneda confirmamos de inmediato que se trataba de un golpe de estado completo con la participación de las tres ramas de las Fuerzas Armadas y Carabineros.
Dentro del edificio el clima era de actividad combativa, apoyaban al presidente un grupo mayor que lo habitual de compañeros de su seguridad personal, los cuales habían ocupado sus puestos de combate. Se había distribuido el escaso armamento pesado. Además, se integró un grupo del Servicio de Investigaciones que siempre trabajó en coordinación con los compañeros de seguridad personal.
Se encontraban también un grupo de ministros, subsecretarios, exministros, técnicos, personal de prensa y de radio. Estaban presentes médicos, enfermeros, personal de la planta administrativa de La Moneda, los que no quisieron abandonar el lugar, decidiéndose a combatir junto a Allende. Estaban, por último, sus colaboradores más cercanos. De todos éstos, once eran mujeres.
Al pasarle una de las numerosas llamadas telefónicas que se estaban recibiendo, lo vi por primera vez en ese día. Estaba sereno, escuchaba con tranquilidad las diferentes informaciones que se le entregaban y daba órdenes y respuestas que no admitían discusión.
Personalmente había recorrido ya y recorrería en varias ocasiones más los puestos de combate corrigiendo la posición de fuego de algunos compañeros.
Pronto se iniciaría el fuego de infantería, el ataque de los tanques y de la artillería golpista sobre el Palacio Presidencial. Nuestros compañeros respondían con sus armas.
Supimos que desde temprano los militares golpistas conminaban repetidamente al presidente para que se rindiera, pero él rechazó siempre en forma tajante e inapelable todos los ultimátums que le hicieron los golpistas.
Jamás le observamos dudar un solo instante. Por el contrario, siempre reafirmaba su decisión de combatir hasta el final y de no entregarse a los militares traidores, a los que ya llamaba por sus nombres: fascistas.
También supe que desde por la mañana había recibido visitas y continuaría recibiendo llamadas de los partidos de la Unidad Popular y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, manifestándoles sus decisiones de combatir.
Le llamó por teléfono en varias ocasiones uno de los generales traidores llamado Baeza. Supe también que le habían ofrecido un avión donde podía irse con su familia y colaboradores para el lugar donde él quisiera. El presidente les respondió que como generales traidores no podían conocer lo que era un hombre de honor, despidiéndolos, indignado, con tan fuertes palabras que no pudiéramos repetir aquí.
El presidente tomaba medidas para librar un combate largo, se desplazaba continuamente de un lugar a otro. Pidió se revisaran los lugares más seguros para proteger a los combatientes de los futuros bombardeos aéreos. Se informaba de la cantidad de alimentos y agua almacenada.
Impartió órdenes de que el grupo médico tuviese listo el pabellón quirúrgico para atender a los heridos. Designó a un compañero para que agrupara a las mujeres y llevarlas a un lugar seguro mientras se les convencía de que debían abandonar La Moneda.
Pidió que se quemara la documentación, incluso la personal, que pudiera comprometer a otros revolucionarios. Envió hacia el exterior a tres compañeros, dos de ellos mujeres, a cumplir una misión en favor de la futura resistencia.
Ya en aquellos momentos supimos que los carabineros destinados a la protección de Palacio se habían plegado a la junta fascista.
Pude después conversar un momento a solas con el presidente. Me dijo otra vez que iba a combatir hasta el final. Que para él estaba sumamente claro lo que iba a pasar, pero que tomaría las medidas para que el combate se librara de la mejor forma. Que iba a ser duro, en condiciones desventajosas. Sin embargo, agregó que era consciente de que ésa era la única actitud que le cabía como revolucionario, como presidente constitucional, defendiendo la autoridad que el pueblo le había entregado. Y al no rendirse ni entregarse jamás, dejaría en evidencia a todos los militares traidores y fascistas.
Manifestó su preocupación por las compañeras que estaban allí, por su hija Isabel. Que todas deberían salir del palacio y además preocuparnos de mamá, porque se estaba combatiendo en Tomás Moro y ella se encontraba allí.
Me dijo luego que se sentía en cierto modo aliviado de que este momento hubiese llegado, porque así las cosas quedaban definidas y quedaba liberado de la incómoda situación que lo había mortificado en los últimos tiempos, en que mientras era el presidente de un gobierno popular, por otro lado las Fuerzas Armadas, valiéndose de la llamada Ley de Control de Armas, venían reprimiendo a los obreros, allanando industrias y vejando a sus trabajadores. Esto ya me lo había dicho antes.
Su presencia de ánimo era extraordinaria, con gran disposición de combatir. En sus palabras se reflejaba la serena visión de los acontecimientos y del rumbo que necesariamente habría de tomar la lucha revolucionaria.
Planteó que lo importante era la conducción política futura. Asegurar una dirección unitaria de todas las fuerzas revolucionarias; que los trabajadores iban a necesitar una conducción política unitaria. Que por eso él no deseaba allí sacrificios estériles e inútiles; que habría que esforzarse por lograr esa dirección política unitaria que encabezara la resistencia que comenzaba ese día, y que para ella se necesitaría una acertada conducción política.
Prácticamente esto mismo les planteó a los ministros y colaboradores, a los cuales reunió en el Salón Toesca. Les reiteró una vez más su decisión de defender con su vida la autoridad presidencial. Agradeció la colaboración de ellos durante esos tres años, ordenando a los hombres que estuvieran armados a retomar un puesto de combate, y a los que estaban desarmados, que lo ayudaran, primero a convencer a las mujeres que debían abandonar La Moneda, y luego hacerlo ellos, porque no quería sacrificios inútiles, cuando lo importante iba a ser la organización y la dirección de la clase trabajadora.
Allí fue la última vez que vi a uno de sus amigos y colaboradores más cercanos, el amigo de la revolución cubana, el compañero periodista Augusto Olivares, quien iba arma en mano a ocupar su posición de fuego.
Las mujeres y otros compañeros pasamos los últimos ratos cerca del pabellón quirúrgico y en el único pequeño local subterráneo, donde se almacenaba papel. El presidente llegó hasta allí con su casco militar verde olivo. Empuñaba un fusil automático AK que le había regalado el comandante Fidel con la leyenda: «A mi compañero de armas».
Se avecinaba el bombardeo aéreo. Los aviones pasaban haciendo vuelos rasantes. En forma enérgica nos ordenó, sin más dilación, que las compañeras deberían abandonar de inmediato el palacio. Se fue dirigiendo a cada una de nosotras en forma individual explicándonos el porqué seríamos más útiles afuera y del compromiso revolucionario a cumplir.
Volvió a plantear que lo importante era la organización, la unidad y la conducción política de su pueblo.
A mi me reprochó que estuviera ahí con este embarazo, que mi deber era irme junto a los compañeros de la embajada de Cuba. Me hizo saber que había sufrido como en carne propia las provocaciones y agresiones de que habla sido víctima la representación diplomática cubana en los últimos meses. Que creía que ese día iban a ser provocados, que podría haber combate. Y que por eso debería estar junto a ellos.
Personalmente nos condujo hacia la puerta de salida por la calle Morandé. Ahí tomó la decisión de pedir un alto al fuego y un jeep militar para que las compañeras pudieran salir sin problema. Minutos antes había barajado la posibilidad de que nos tomaran como rehenes para exigirle una vez más su rendición. Pero nos dijo que de ser capaces de hacer eso, no lo harían vacilar; que, al contrario, ésta sería una prueba más ante el pueblo chileno y el mundo entero hasta dónde llegaba la traición y el deshonor del fascismo y que esto sería para él un motivo más para combatir.
Así lo dejamos justo antes de iniciarse el bombardeo aéreo, combatiendo junto a un pequeño grupo de revolucionarios, donde también quedaba, una compañera que se ocultó para combatir con ellos. Y ésta es, compañeros, la imagen que conservo del presidente; ésta es la imagen, queridos hermanos de Cuba, que quisiera hoy dejar en la mente y en el corazón de cada uno de ustedes.
Imagen que se levanta con orgullo revolucionario en esta plaza, donde hace sólo unos meses alzó su voz emocionada para traerles el mensaje solidario y agradecido de nuestra patria, de nuestros trabajadores, de sus niños, mujeres y ancianos.
En este acto solidario con Chile quisiera decirles lo que me pidió les trasmitiera a ustedes.
Me lo confió en La Moneda bajo el combate: dile a Fidel que yo cumpliré con mi deber.
Dile que hay que lograr la mejor conducción politica unitaria para el pueblo de Chile.
Señaló que se iniciaba ese día una larga resistencia y que Cuba y los revolucionarios tendrían que ayudarnos en ella.
Hoy, desde este territorio libre en América, podemos decirle al compañero presidente: tu pueblo no claudicará, tu pueblo no plegará la bandera de la revolución; la lucha a muerte contra el fascismo ha comenzado y terminará el día en que tengamos el Chile libre, soberano, socialista por el que combatiste y entregaste tu vida.
Compañero presidente, ¡venceremos!
Este testimonio fue extraido del libro "Grandes Alamedas: El combate del presidente Allende", del autor Jorge Timossi, publicado en La Habana 1974.
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Dom, 08 Oct 2006 9:24 pm
Gracias a ti....Luci ...por entrar y aportar...
Octubre de 1971, discurso de Allende dando a conocer en Chile la obtención del Premio Nobel de Literatura...para Pablo Neruda
Estimados compatriotas:
El Premio Nobel de Literatura ha sido otorgado a un chileno, a Pablo Neruda. Este galardón, que incorpora a la inmortalidad a un hombre nuestro, es la victoria de Chile y de su pueblo, además de América Latina.
Esta extraordinaria y significativa distinción pudo y debió haberla alcanzado Neruda hace años, esto sin detrimento de la obra o el mérito literario de los que lo obtuvieron.
Sin embargo, en este instante es para nosotros también una obligación, junto con destacar que Chile es tierra de poetas, traer hasta nosotros el recuerdo de esa mujer que alcanzara también el premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral, señalar que en el trasfondo de la obra de ambos hay un profundo contenido humano y social.
Por cierto que no es ésta la oportunidad de señalar o bosquejar aunque fuera en forma muy somera la obra de Pablo Neruda, cuya prodigiosa imaginación alcanza todos los aspectos de la vida del hombre, quiero destacar que nada ha escapado a la imaginación de este poeta nuestro. Sus libros y sus poesías están traducidos desde hace tiempo a todos los idiomas. Sin embargo, es útil decir que éste es el premio al poeta comprometido con su pueblo, el que ha paseado por sus versos una fase significativa de su tarea; por eso es natural que en esta hora sea el pueblo el que con mayor alegría festeje a su compatriota, a su hermano.
Neruda, un humanista esclarecido que ha narrado con belleza la inquietud del hombre ante la existencia; por la poesía de Neruda pasa Chile entero, con sus ríos, con sus montañas, sus nieves eternas y tórridos desiertos, pero por sobre todas las cosas, está el hombre y la mujer y por esto está presente el amor y la lucha social.
Reitero que es para nosotros la distinción otorgada a Neruda, la distinción que alcanza a Chile, a todos los chilenos. Es indiscutiblemente un sentido nacional y patriótico justo el que en este instante expresa por mi intermedio, su satisfacción.
Sin embargo, no se puede dejar de señalar que Pablo Neruda, Embajador del Gobierno del Pueblo en Francia, ha sido durante toda su existencia un combatiente con una firme posición ideológica, militante de uno de los partidos que integran la Unidad Popular y miembro activo de él.
Personalmente tengo motivos muy especiales para sentirme en este instante conmovido por esta distinción que se otorga a Pablo, con quien durante tantos años participara en los combates populares. Fue compañero de muchas giras en el Norte, Centro y Sur de Chile. Siempre recordaré con emoción cómo el pueblo que escuchaba nuestros discursos políticos escuchaba con emoción y en silencio expectante la lectura que hacía Pablo de sus versos. Qué bueno fue para mí ver la sensibilidad del pueblo, y cómo los versos del poeta caían en el corazón y la conciencia de las multitudes chilenas.
Por eso, desde aquí le envío el abrazo fraterno del pueblo de Chile por mi intermedio. Se reconoce la calidad del poeta Neruda, a nuestro país con su Gobierno Popular y al Partido Comunista de Chile.
En un hecho que enaltece a un hombre que es Embajador de Chile en Francia, representando la palabra del Gobierno Popular.
Estamos entusiasmados porque se reconoce, repito, al poeta su calidad, pero también otras cuestiones. Yo creo que la alegría es unánime
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Dom, 08 Oct 2006 9:33 pm
Pablo Neruda : Tras el asesinato de Allende
Confieso que he vivido. Chile, 14 de septiembre de 1973
Mi pueblo ha sido el más traicionado de este tiempo.
De los desiertos del salitre, de las minas submarinas del carbón , de las alturas terribles donde yace el cobre y lo extraen con trabajos inhumanos las manos de mi pueblo, surgió un movimiento liberador de magnitud grandiosa. Ese movimiento llevó a la presidencia de Chile a un hombre llamado Salvador Allende, para que realizara reformas y medidas de justicia inaplazables, para que rescatara nuestras riquezas nacionales de las garras extranjeras.
Donde estuvo, en los países más lejanos, los pueblos admiraron al presidente Allende y elogiaron el extraordinario pluralismo de nuestro gobierno . Jamás en la historia de la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, se escuchó una ovación como la que le brindaron al presidente de Chile los delegados de todo el mundo. Aquí en Chile se estaba construyendo, entre inmensas dificultades, una sociedad verdaderamente justa, elevada sobre la base de nuestra soberania, de nuestro orgullo nacional, del heroísmo de los mejores habitantes de Chile. De nuestro lado, del lado de la revolución chilena, estaban la Constitución y la ley, la democracia y la esperanza.
Del otro lado no faltaba nada. Tenían arlequines y polichinelas, payasos a granel, terroristas de pistola y cadena, monjes falsos y militares degradados. Unos u otros daban vueltas en el carrusel del despecho. Iban tomados de la mano el fascista Jarpa con sus sobrinos de Patria y Libertad, dispuestos a romperles la cabeza y el alma a cuanto existe, con tal de recuperar la gran hacienda que ellos llamaban Chile. Junto con ellos, para amenizar la farándula, danzaba un gran banquero y bailarín , algo manchado de sangre; era el campeón de rumba González Videla, que rumbeando entregó hace tiempo su partido a los enemigos del pueblo. Ahora era Frei quien ofrecía su partido demócrata - cristiano a los mismos enemigos del pueblo, y bailaba además con el ex coronel Viaux, de cuya fechoría fue cómplice. Estos eran los principales artistas de la comedia. Tenían preparados los viveros del acaparamiento, los miguelitos , los garrotes y las mismas balas que ayer hirieron de muerte a nuestro pueblo en Iquique, en Ranquil, en Salvador, en Puerto Montt, en la Jose María Caro, en Frutillar, en Puente Alto y en tantos otros lugares. Los asesinos de Hernán Mery bailaban con naturalidad santurronamente. Se sentían ofendidos de que les reprocharan esos pequeños detalles.
Chile tiene una larga historia civil con pocas revoluciones y muchos gobiernos estables, conservadores y mediocres. Muchos presidentes chicos y sólo dos presidentes grandes: Balmaceda y Allende. Es curioso que los dos provinieran del mismo medio, de la burguesía adinerada, que aquí se hace llamar aristocracia. Como hombres de principios, empeñados en engrandecer un país empequeñecido por la mediocre oligarquía, los dos fueron conducidos a la muerte de la misma manera. Balmaceda fue llevado al suicidio por resistirse a entregar la riqueza salitrera a las compañías extranjeras.
Allende fue asesinado por haber nacionalizado la otra riqueza del subsuelo chileno, el cobre. En ambos casos la oligarquía chilena organizó revoluciones sangrientas. En ambos casos los militares hicieron jauría. Las compañías inglesas en la ocasión de Balmaceda, las norteamericanas en la ocasión de Allende, fomentaron y sufragaron estos movimientos militares.
En ambos casos las casas de los presidentes fueron desvalijadas por órdenes de nuestros distinguidos aristócratas. Los salones de Balmaceda fueron destruidos a hachazos. La casa de Allende, gracias al progreso del mundo, fue bombardeada desde el aire por nuestros heroicos aviadores. Sin embargo, estos dos hombres fueron muy diferentes. Balmaceda fue un orador cautivante. Tenía una complexión imperiosa que lo acercaba más al mando unipersonal. Estaba seguro de la elevación de sus propósitos. En todo instante se vió rodeado de enemigos. Su superioridad sobre el medio en que vivía era tan grande, y tan grande su soledad, que concluyó por reconcentrarse en sí mismo. El pueblo que debía ayudarle no existía como fuerza, es decir, no estaba organizado. Aquel presidente estaba condenado a conducirse como iluminado , como un soñador: un sueño de grandeza se quedó en sueño. Después de su asesinato, los rapaces mercaderes extranjeros y los parlamentarios criollos entraron en posesión del salitre: para los extranjeros, la propiedad y las consesiones ; para los criollos las coimas. Recibidos los treinta dineros todo volvió a su normalidad. La sangre de unos cuantos miles de hombres del pueblo se secó pronto en los campos de batalla. Los obreros más explotados del mundo, los de las regiones del norte de Chile, no cesaron de producir inmensas cantidades de libras esterlinas para la City de Londres.
Allende nunca fue un gran orador. Y como estadista era un gobernante que consultaba todas sus medidas. Fue el antidictador, el demócrata principista hasta en los menores detalles. Le tocó un país que ya no era el pueblo bisoño de Balmaceda; encontró una clase obrera poderosa que sabía de qué se trataba. Allende era dirigente colectivo; un hombre que, sin salir de las clases populares, era un producto de la lucha de esas clases contra el estancamiento y la corrupción de sus explotadores. Por tales causas y razones, la obra de que realizó en tan corto tiempo es superior a la de Balmaceda; más aun, es la más importante en la historia de Chile. Sólo la nacionalización del cobre fue una empresa titánica, y muchos objetivos más se cumplieron bajo su gobierno de esencia colectiva.
Las obras y los hechos de Allende, de imborrable valor nacional, enfurecieron a los enemigos de nuestra liberación. El simbolismo trágico de esta crisis se revela en el bombardeo del Palacio de Gobierno; uno evoca la Blitz Krieg de la aviación nazi contra indefensas ciudades extranjeras, españolas, inglesas, rusas; ahora sucedía el mismo crimen en Chile; pilotos chilenos atacaban en picada el palacio que durante siglos fue el centro de la vida civil del país.
Escribo estas rápidas líneas para mis memorias a sólo tres dias de los hechos incalificables que llevaron a la muerte de mi gran compañero el presidente Allende. Su asesinato se mantuvo en silencio; fue enterrado secretamente; sólo a su viuda le fue permitido acompañar aquel inmortal cadaver. La versión de los agresores es que hallaron su cuerpo inerte, con muestras de visible suicidio. La versión que ha sido publicada en el extranjero es diferente. A reglón seguido del bombardeo aéreo entraron en acción los tanques , muchos tanques, a luchar intrépidamente contra un solo hombre: el Presidente de la República de Chile, Salvador Allende, que los esperaba en su gabinete, sin más compañía que su corazón , envuelto en humo y llamas.
Tenían que aprovechar una ocasión tan bella. Había que ametrallarlo porque nunca renunciaría a su cargo. Aquel cuerpo fue enterrado secretamente en un sitio cualquiera. Aquel cadáver que marchó a la sepultura acompañado por una sola mujer que llevaba en sí misma todo el dolor del mundo, aquella gloriosa figura muerta iba acribillada y despedazada por las balas de las metralletas de los soldados de Chile, que otra vez habían traicionado a Chile.
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Dom, 08 Oct 2006 9:52 pm
Vientos del pueblo
De nuevo quieren manchar
mi tierra con sangre obrera,
los que habland de libertad
y tienen las manos negras,
los que quieren dividir
a la madre du sus hijos
y quieren reconstruir
la cruz que arrastrara Cristo.
Quieren ocultar la infamia
que legaron desde siglos
pero el color de asesinos
no borrarán de su cara.
Ya fueron miles y miles
los que entregaron su sangre
y en caudales generosos
multiplicaron los panes.
Ahora quiero vivir,
junto a mi hijo y mi hermano,
la primavera que todos
vamos construyendo a diario.
No me asusta la amenaza,
patrones de la miseria.
La estrella de la esperanza
continuará siendo nuestra.
Vientos del pueblo me llaman,
vientos del pueblo me llevan.
Me esparcen el corazón
y me avientan la garganta.
Así cantará el poeta
mientras el alma me suene
por los caminos del pueblo
desde ahora y para siempre.
Te recuerdo Amanda
Te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fabrica
donde trabajaba Manuel.
La sonrisa ancha
la lluvia en el pelo
no importaba nada
ibas a encontrarte con el
con el, con el, con el
son cinco minutos
la vida es eterna
en cinco minutos
suena la sirena
de vuelta al trabajo
y tu caminando
lo iluminas todo
los cinco minutos
te hacen florecer.
Te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fabrica
donde trabajaba Manuel.
La sonrisa ancha
la lluvia en el pelo
no importaba nada
ibas a encontrarte con el
con el, con el, con el
que partio a la sierra
que nunca hizo daño
que partio a la sierra
y en cinco minutos
quedo destrozado
suena la sirena
de vuela al trabajo
muchos no volvieron
tampoco Manuel.
Te recuero Amanda
la calle mojada
corriendo a la fabrica
donde trabajaba Manuel.
Victor Jara....
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Jue, 11 Sep 2008 11:11 pm
Nixon y Kissinger empezaron a conspirar contra Allende en 1970
Nuevos documentos revelan que la Administración de Nixon quiso evitar la llegada al poder del carismático político chileno
Se cumplen 35 años del derrocamiento del presidente chileno Salvador Allendepor un cruento golpe militar encabezado por Augusto Pinochet y apoyado por Estados Unidos. Sin embargo, la mayor potencia del mundo ya quería eliminar a Allende tres años antes, en 1970, a los pocos días de que el carismático político chileno asumiera la presidencia.
Así lo acreditan nuevos documentos difundidos en Estados Unidos por el Archivo Nacional de Seguridad. Según estos documentos, Henry Kissinger, asesor de seguridad nacional de EE.UU. durante el Gobierno de Richard Nixon, fue el que inició la campaña contra Salvador Allende en Septiembre de 1970.
"No podemos permitir que Chile se vaya a las alcantarillas", dijo Kissinger a Jesse Helms, entonces director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
"Estoy con usted", le respondió Helms en la conversación telefónica que ocurrió el 12 de septiembre de 1970 pocos días después de que Allende iniciara su Gobierno.
Los documentos del Archivo Nacional de Seguridad, un instituto independiente de estudios, también incluyen transcripciones de conversaciones que Kissinger sostuvo con el entonces presidente Richard Nixon y su secretario de Estado, William Rogers.
Según esos documentos, ocho días después de la elección de Allende, Kissinger informó a Nixon de que Rogers había recomendado ver qué se podía hacer en el caso del presidente socialista chileno.
Por otra parte, después de que Nixon hablase directamente con Rogers, Kissinger grabó una conversación en la que el secretario de Estado Rogers dijo: "Debemos, como usted dice, decidir con sangre fría qué hay que hacer y luego hacerlo".
Sin embargo, Rogers advirtió de que lo que se decidiera debía "hacerse de manera discreta para que no resulte contraproducente".
Según la transcripción, Rogers también pronosticó que la imagen de Estados Unidos resultaría desfavorecida al tratar de frenar un proceso constitucional en el que, por primera vez, asumía "un presidente comunista" tras una elección democrática.
El Archivo Nacional de Seguridad reúne y publica documentos desclasificados en el marco de la Ley de Libertad de Información.
Última imagen de Salvador Allende con vida el 11 de septiembre de 1973
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Vie, 12 Sep 2008 10:49 pm
Chile honra a Allende con críticas a Bachelet
Sindicatos y familiares de víctimas protestan contra el Gobierno
"Michelle/ aprende/ de Salvador Allende". La peregrinación anual de familiares de víctimas de desaparecidos y de partidos políticos de izquierda al Palacio de La Moneda, donde murió el ex presidente Salvador Allende, transformó ayer el 35º aniversario del golpe militar en una protesta contra la mandataria actual Michelle Bachelet.
"Estamos honrando al hombre que, enfrentado a la tragedia, supo dejarnos un legado de dignidad y de esperanza", asegura la presidenta de Chile, quien lideró el acto oficial junto a los familiares del médico socialista.
Pero frente a la estatua de Allende, que reza "tengo fe en Chile y en su destino", Manuel Cortés Iturrieta pronunció un duro discurso contra la Concertación, la alianza de socialistas y democristianos que gobierna Chile.
"No se honra a Allende con un acto sino con medidas. Y yo critico que en la Concertación son todos liberales, no socialistas", explicó a Público Iturrieta, portavoz de la agrupación Amigos del Presidente, que formó parte del Dispositivo de Seguridad Presidencial cuando ocurrió el golpe.
"Los intereses de nuestro pueblo son regidos por el mercado, una herencia de la dictadura que en democracia no hemos modificado ni en una coma", agregó antes de ponerse a cantar la marcha socialista.
Diferentes agrupaciones se sucedieron ayer por la calle Morandé para rendir tributo a Allende y hacer públicas sus exigencias particulares.
Las organizaciones de derechos humanos, que avanzaban cantando "anular, anular, la amnistía inmoral" o "Ninguna democracia/ se puede levantar/ con tanta impunidad".
Marta Godoy, presidenta de la Asociación de Familiares de Ejecutados Políticos, explicó a Público su lucha. "Pedimos justicia al Gobierno. No puede ser que el señor (Alberto) Cardemil [subsecretario del Interior con la dictadura] siga siendo diputado y no pague por sus crímenes. Tampoco (Jovino) Novoa, que es senador, ha respondido por sus crímenes", se indignó.
Según Godoy, hay unos 1.100 casos de asesinatos políticos aún sin resolver y el Gobierno de Bachelet no ayuda para que los familiares puedan presentar querellas contra los responsables de la caravana de la muerte. En cambio, opina que "los militares, carabineros y civiles que participaron de los asesinatos caminan libremente por la calle y dictan leyes. Y nosotros no sabemos dónde están nuestros familiares".
Justicia social
A pocos metros, un grupo de sindicalistas de la CGT y de Copol (Coordinadora de Pobladores en Lucha) protestaba por la "complicidad" de la Concertación en el manto de olvido que pesa sobre los trabajadores. Estaban fuera de la valla. No se les permitió ingresar a rendir tributo a Allende. Tampoco nadie les prestó atención.
"Si hay un legado de Allende ese es la protección de los trabajadores, la recuperación de las empresas para Chile. ¿Qué tenemos hoy? Mandan las multinacionales. Allende está muerto, solo vive en nuestros corazones", explicó Arturo Odriozola, portavoz de Copol.
Para este dirigente, el Gobierno actual de la Concertación es en parte responsable de haber borrado todo lo que hizo Allende. "Ellos impulsaron la privatización de la vivienda a manos de los bancos. Ellos contribuyeron al plan de la derecha, que nos tira las migas y se queda con el hueso", se quejó.
Pese a tener un PIB per cápita de 14.000 dólares, el sueldo mínimo en Chile es de 160.000 pesos (322 dólares). Los sindicatos reclaman un mínimo de al menos 350.000 pesos.
En las calles de Santiago, lejos del Palacio de La Moneda, la importancia de la conmemoración del 11-S perdía fuerza y ganaba la euforia por la victoria de la selección chilena por 4-0 frente a Colombia. "Cada año hay menos gente para el aniversario. Pero cuidado por la noche, ahí empiezan las protestas y la violencia", anticipó Jorge, un argentino que se mudó hace seis años a Chile.
_________________ Dixit Barcenas: "Aquí lo que hay son muchos mamones y lo que faltan son cojones"
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Mie, 27 May 2009 12:00 pm
Detienen a los asesinos del chileno Víctor Jara
Se han necesitado 35 años y ocho meses para descifrar el crimen mejor guardado por la dictadura chilena. Los asesinos de uno de los símbolos de la resistencia chilena a la dictadura, el cantautor Victor Jara, fueron arrestados el pasado viernes y encerrados en un penal de alta seguridad a la espera de conocer la orden del juez si finalmente les procesa u opta por dejarles en libertad por la prescripción del delito.
De los asesinos sólo ha trascendido que son dos, José Adolfo Paredes Márquez y Francisco Quiroz Quiroz. Que son cincuentones y que han confesado que descargaron sus cargadores hasta 44 balas sobre el cuerpo del autor de Te recuerdo Amanda, un himno de la libertad en los años 70. Los detenidos también han reconocido que actuaron siguiendo órdenes de un mando militar misterioso, sin identidad ni rostro.
Márquez y Quiroz tenían entonces 18 años y eran soldados de reemplazo en la siniestra Guarnición de Santiago, la responsable de la feroz represión desatada tras el golpe de Estado del dictador Augusto Pinochet. La pista que ha llevado a los investigadores policiales hasta sus asesinos de Jara comenzó tras la identificación de los efectivos militares que escoltaron al entonces coronel Pedro Espinoza en su recorrido por Santiago deteniendo estudiantes para enviarlos al paredón montado en el Estadio Chile. Uno de los ahora detenidos confesó al fin: "Matamos a Jara".
Esta revelación acaba con el mito de que el ejecutor del cantante izquierdista fue un oficial llamado Edwin Dimter y apodado El Príncipe. Era el único de los militares que no necesitaba usar micrófono. "¿Me escucha la cloaca marxista? ¿Me oyen los comemierda? ¡Ahora se acabaron los discursos, chuchas de su madre! Ahora van a tener que trabajar. Los que se nieguen a trabajar, los fusilaremos. ¿Me escuchan los vendepatria?... ¡Tengo voz de Príncipe!", exclamaba según el testimonio de algunos de los prisioneros que poblaban el silencioso graderío. Este martes se difundió que no fue Dimter quien masacró a Victor Jara sino dos soldados rasos cuyos rostros aun se mantienen en el lado oscuro.
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Sab, 30 May 2009 10:22 pm
El asesino de Víctor Jara dice que "cumplió órdenes"
El abogado de la familia del cantautor chileno, víctima de la dictadura de Pinochet, asegura que en muchos casos "se carga toda la culpa en los reclutas que fueron involuntarios ejecutores"
Un albañil de la construcción es quien finalmente ha aportado luz sobre el asesinato del cantautor chileno Víctor Jara. A José Paredes el golpe de Estado le pilló haciendo la mili y en su calidad de soldado de reemplazo, debió según asegura "obedecer la orden de rematar" al autor de Te recuerdo Amanda.
Paredes, de 55 años, permaneció en silencio durante los casi 36 años que han transcurrido desde que Jara fuera arrestado el 12 de septiembre de 1973 y llevado al Estadio Chile, el recinto deportivo levantado en el centro de Santiago que los militares convirtieron en un improvisado lugar de detención y torturas.
Se estima que unas 5.600 personas pasaron por ese estadio, rebautizado hace algún tiempo con el nombre de Víctor Jara, y al menos 12 fueron asesinadas. Hasta ahora, todos los procesos abiertos por estas muertes habían caído en saco roto, debido a la nula cooperación del Ejército en entregar los nombres de quienes estuvieron a cargo del recinto y la falta de pruebas.
Pero una exhaustiva investigación judicial permitió dar con los soldados que, tras el golpe, fueron destinados al Estadio Chile. Diversos interrogatorios arrojaron el nombre de José Paredes, quien el martes fue procesado como autor material de matar al cantante chileno más emblemático.
Paredes, casado y padre de dos hijos, vivía en el momento de su arresto en un pueblo de la costa chilena, a unos 130 kilómetros de la capital. Al terminar su periodo como soldado, retornó a la vida civil y desde entonces se ha ganado la vida como obrero de la construcción.
El acusado se ha defendido ante la prensa aduciendo que él era un simple "mandado" y que, si realmente se quiere depurar responsabilidades por aquel crimen, "se debe buscar a los altos mandos".
El abogado de la familia Jara, Nelson Caucoto, asegura a Público que tanto él como la viuda del cantautor, la británica Joan Turner, tienen sentimientos encontrados frente a los últimos acontecimientos: "En varios casos de derechos humanos los soldados son quienes han aportado la llave maestra para esclarecer las causas de muerte, pero cargar toda la responsabilidad en ellos no es justo, porque en muchos casos han sido involuntarios ejecutores materiales".
Respecto al largo silencio de Paredes, Caucoto dice: "Eso es algo muy personal y muy subjetivo, nosotros tenemos una mirada benévola sobre ellos y no se les puede culpar por haber intentado dar la vuelta a la página de sus vidas anteriores, ya que muchas veces hicieron algo sin estar de acuerdo y por simple accidente de la vida".
Caucoto incluso espera que Paredes no reciba sentencia. Debido a la falta de recursos, Paredes ha tenido que renunciar a los servicios de abogados privados, algunos convertidos en verdaderos expertos en estos procesos heredados de la dictadura.
El juez especial, Juan Eduardo Fuentes, ha ordenado el secreto del sumario aunque fuentes cercanas a la investigación aseguraron a Público que la primera confesión de Paredes afirma que llegó al Estadio Chile en la madrugada del 11 de septiembre de 1973, procedente de la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes, donde desde abril de ese año realizaba el servicio militar obligatorio.
Una vez en el centro de detención, a Paredes le tocó estar de centinela en los vestuarios a donde llegó un subteniente que no conocía con varios detenidos "en muy mal estado". El asesino confeso de Víctor Jara asegura en su declaración que reconoció al cantautor y también al entonces director de la Gendarmería, Litre Quiroga. Ambos fueron colocados contra la pared, momento en el que ese subteniente comenzó a jugar a la ruleta rusa con su revólver en la cabeza de Jara.
Afirma que así recibió el primer disparo mortal. Poco después, Paredes recibió la orden de, junto a otros soldados, descargar sus fusiles de ráfaga sobre el cantautor y los otros detenidos.
Paredes explicó a la prensa que "jamás" ha contado a nadie este episodio de su vida, ni siquiera a su esposa. Delante del juez intentó justificar algunas imprecisiones de su relato, apelando a que sus recuerdos están confusos debido a que durante esos días recibió medicamentos para mantenerse despierto y a que ni soldados ni prisioneros recibían alimentos. Hasta el martes, el único inculpado por este caso era el comandante César Manríquez, jefe del improvisado campo de prisioneros.
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Publicado:
Lun, 30 Nov 2009 9:59 pm
Funeral homenaje a Víctor Jara en Santiago de Chile
El cinco de diciembre próximo el cantautor chileno Víctor Jara recibirá un funeral de homenaje, la despedida que no pudo tener en 1973, cuando fue asesinado por los militares tras el golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende.
Los restos de Víctor Jara, creador de Te recuerdo Amanda y El cigarrito, que hoy interpretan cantantes como Raimon, Joan Manuel Serrat y Víctor Manuel, entre otros, serán nuevamente entregados a sus familiares. El funeral, que se espera será masivo, se realizará después de que un examen de peritos, ordenado por el juez que investiga este crimen, encontró más de 30 heridas de bala y huellas de torturas en los huesos del cantautor.
El homenaje durará un fin de semana
El homenaje al cantautor comenzará el jueves 3 de diciembre con actos de homenaje que se extenderán durante día y noche de forma ininterrumpida hasta el sábado en el céntrico teatro que lleva su nombre. De esta manera, los chilenos podrán despedir a Jara en su segundo tránsito al Cementerio General de Santiago, donde serán sepultados sus restos.
El informe médico
El informe médico del SML sostiene que los restos de Jara presentan "múltiples fracturas por heridas de bala que provocaron un shock hemorrágico en un contexto de tipo homicida". Algunas de sus lesiones óseas fueron provocadas por "objetos contundentes", sostuvo el director del SML, Patricio Bustos.
Su funeral, en 1973
Hace 36 años, en septiembre de 1973, durante los primeros días de la dictadura del general Augusto Pinochet, al casi clandestino funeral del cantautor sólo pudieron asistir su viuda, Joan Jara, y dos personas más. Los restos del cantautor estuvieron a punto de perderse, como los de muchas otras víctimas.
Dos responsables del crimen
La investigación judicial del crimen no ha conseguido descubrir aún todos los responsables. En estos momentos están procesados José Paredes, que confesó haber disparado contra el cantautor y después se retractó, y el coronel Mario Manríquez, que dirigió el campo de prisioneros instalado en el Estadio Chile.
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Publicado:
Lun, 07 Dic 2009 12:17 am
Con la emoción a flor de piel, como si hubiese fallecido ayer, cientos de personas han concurrido desde el jueves al velatorio que no pudo tener hace 36 años el cantautor Víctor Jara, torturado y asesinado por los militares golpistas mientras estaba prisionero. Hoy será sepultado, acompañado por el pueblo, en un cortejo que marchará hasta el cementerio, como probablemente habría querido él, un hombre de humilde origen campesino, que fue director teatral y cuyas canciones como El cigarrito y Te recuerdo Amanda ya son universales.
La presidenta Michelle Bachelet, acompañada por la viuda del cantautor, Joan Turner, hizo guardia ayer junto al ataúd donde están los restos de Jara, devueltos a la familia después de haber sido exhumados en junio -su esposa tuvo que enterrarlo el 18 de septiembre de 1973 de forma clandestina con la ayuda de dos personas- y analizados por un equipo forense, que confirmó su muerte por múltiples disparos.
"Se ha demorado nuestro país 36 años en devolverle a Chile y a su familia este Víctor que es nuestro, que es de todos nosotros, y yo creo que éste es el mejor homenaje que le podemos rendir. Víctor vive en el corazón de su pueblo", afirmó ayer Bachelet. Para la viuda, "éste no es un funeral normal, es un acto de amor y duelo por todos nuestros muertos, y también la celebración de la vida de Víctor y de todos ellos también".
Al velatorio junto al ataúd en la Fundación Víctor Jara han ido actores, directores de teatro y cine, modestos grupos musicales de barriadas periféricas, cantantes populares que interpretan por algunas monedas en los autobuses del transporte urbano, músicos, ex prisioneros políticos, admiradores y militantes.
El Comité Central del Partido Comunista, en el que Jara militó, fue hasta el local y cantó La internacional. "Ha llegado el momento en que Chile le cante a Víctor Jara", sostuvo el presidente de este partido, Guillermo Teillier.
Una gran foto de un Jara sonriente en blanco y negro preside el lugar. En la plaza contigua, algunos interpretan canciones en un escenario, mientras bailarinas danzan en las veredas. Las directivas de las agrupaciones de víctimas de la dictadura hicieron guardia junto al ataúd y al salir recordaron que la muerte del cantante todavía sigue en la impunidad y sus asesinos están en libertad.
Por la noche, grupos de personas encendieron velas en las calles en recuerdo del cantautor. "La herida no se cierra mientras no haya verdad", afirmó Jorge Coluon, integrante del grupo Inti Illimani, que tocó con Jara.
(El País, e. d., 5 de diciembre de 2009)
Honduras, hoy
Hoy como ayer, la sangre hilando historia,
diabólica semilla, sombra eterna,
apenas ráfagas de paz enferma
donde la guerra impone su memoria.
Te escucho ayer, premonición cifrada,
péndulo criminal de aconteceres,
cómo cantarte, América, si eres
toda un canto de paz crucificada.
_________________ Y dijo el trabajo al hombre:Si no me amas, serás mi esclavo
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Publicado:
Mie, 21 Jul 2010 11:25 am
Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes.
Yo vendré del desierto calcinante
y saldré de los bosques y los lagos,
y evocaré en un cerro de Santiago
a mis hermanos que murieron antes.
Yo unido al que hizo mucho y poco
al que quiere la patria liberada
dispararé las primeras balas
más temprano que tarde, sin reposo.
Retornarán los libros, las canciones
que quemaron las manos asesinas.
Renacerá mi pueblo de su ruina
y pagarán su culpa los traidores.
Un niño jugará en una alameda
y cantará con sus amigos nuevos,
y ese canto será el canto del suelo
a una vida segada en La Moneda.
_________________ chi viene a prenderti, chi segue ogni tuo passo, chi ti telefona e ti domanda adesso tu cosa pensi dove cammini, chi ti ha portato via, chi scopre le tue spalle, chi si stende al tuo fianco, chi grida il nome tuo chi ti accarezza stanco...
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